Las distancias y los 4 Ricardos

Todo empezó por una publicación de Neil Gaiman en su Facebook, – un escritor que ha hecho algunas cosas muy buenas- anunciando un disco de covers de su esposa.  Era una canción que nunca había escuchado pero que me atrapó y no puedo dejar de escuchar desde ese día. Me parece que el aspecto más sorprendente es la letra. Es un poema de amor a una motocicleta, un modelo legendario del que según leo, sólo se fabricó una cantidad mínima a principios de los 50 en Inglaterra. A bordo de ella, se rompieron varios récords de velocidad en esa época.

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Por otro lado, hay dos situaciones que están apareciendo desde hace unos años a mi alrededor como minas explosivas  que cambian la vida de la gente que estimo.

Una de ellas es terrible, el cáncer, que está llegando como una bomba enterrada, explotando alrededor de mi gente querida. Espero pronto esta enfermedad desaparezca o sea vencida.

La otra es positiva, es el motociclismo, donde tengo compadres, amigos y familiares, que han empezando o están en ese proceso. Por lo que veo, viajar en motocicleta les cambia la manera en que ven todo a su alrededor.

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Aquí es donde entra el primer Ricardo de esta publicación, mi hermano mayor, que hace unos días decidió hacer un viaje solo en su moto de 3,300 kms desde Torreón hasta Nueva York. El objetivo final del trayecto era asistir a la graduación de mi sobrino. Sospecho que ese viaje lo cambió, como cualquiera que valga la pena.  Admiro mucho el esfuerzo que puso en esa aventura.

Desde fuera puedo entender la fascinación que ejercen las motos sobre los aficionados, y digo desde fuera porque a la fecha no he podido pasar unos cuantos metros en las Enduro de mi compadre Raúl. En cada intento hubo incidentes que involucraban palmeras, charcos, espejos rotos y hasta niños saltando lejos de mi camino. Además, no tengo moto, así que aún estoy lejos de los 3,300 kms de mi hermano. Queda en mi lista de pendientes, pero mientras tanto este video lo dejo aquí pensando en mi hermano.

Vale la pena aclarar que la personalidad del protagonista de la historia poco tiene que ver con mi hermano, en lo que sí coinciden es en su devoción a su moto.

Abajo del video, traduje la letra de la mejor manera posible. En este caso se pierde mucho del original al pasar al español. Leída en inglés, me parece que es perfecta.

 

Said Red Molly to James that’s a fine motorbike
A girl could feel special on any such like
Said James to Red Molly, my hat’s off to you
It’s a Vincent Black Lightning, 1952
And I’ve seen you at the corners and cafes it seems
Red hair and black leather, my favourite colour scheme
And he pulled her on behind
And down to Boxhill they did ride

Said James to Red Molly, here’s a ring for your right hand
But I’ll tell you in earnest I’m a dangerous man
I’ve fought with the law since I was seventeen
I robbed many a man to get my Vincent machine
Now I’m 21 years, I might make 22
And I don’t mind dying, but for the love of you
And if fate should break my stride
Then I’ll give you my Vincent to ride

Come down, come down, Red Molly, called Sergeant McRae
For they’ve taken young James Adie for armed robbery
Shotgun blast hit his chest, left nothing inside
Oh, come down, Red Molly to his dying bedside
When she came to the hospital, there wasn’t much left
He was running out of road, he was running out of breath
But he smiled to see her cry
And said I’ll give you my Vincent to ride

Says James, in my opinion, there’s nothing in this world
Beats a 52 Vincent and a red headed girl
Now Nortons and Indians and Greeveses won’t do
They don’t have a soul like a Vincent 52
He reached for her hand and he slipped her the keys
He said I’ve got no further use for these
I see angels on Ariels in leather and chrome
Swooping down from heaven to carry me home
And he gave her one last kiss and died
And he gave her his Vincent to ride

Le dijo la Pelirroja Molly a James esa es una motocicleta bella
Una chica se sentiría especial en una como ella
Le dijo James a la Pelirroja Molly, me quito el sombrero por vos
Es una Vincent Black Lightning, de 1952
Y te he visto en las esquinas y en los cafés me parece
Pelo rojo y cuero negro, mi combinación favorita de color
Y la subió en la parte de atrás
Y hacia el Boxhill ellos rodaron

Le dijo James a la Pelirroja Molly, he aquí un anillo para tu mano derecha
Pero te diré sinceramente soy un hombre peligroso
He peleado con la ley desde que tenía diecisiete
Robé a muchos hombres para conseguir mi máquina Vincent
Ahora tengo 21, tal vez 22
Y no me importa morir, por el amor de vos
Y si el destino hubiera de romper mi paso
Entonces te daré mi Vincent para que ruedes

Ven acá, ven acá, Pelirroja Molly, llamó el Sargento McRae
Pues se han llevado al joven James Adie por robo armado
Un estallido de escopeta le pegó en el pecho, y no dejó nada adentro
Oh, ven acá, Pelirroja Molly, a su lecho de muerte
Cuando llegó al hospital, no había mucho ya de él
Se estaba quedando sin camino, se estaba quedando sin aliento
Pero el sonrió al verla llorar
Y dijo te daré mi Vincent para que la lleves a rodar

Dice James, en mi opinión, no hay nada en este mundo
Que le gane a una Vincent 52 y una chica pelirroja
Las Norton y las Indian y las Greeves no son suficientes
No tienen el alma como una Vincent 52
El estiró su mano y le deslizó las llaves
Le dijo no tengo más uso para estas
Veo angeles y Arieles en piel y en cromados
Arremetiendo desde el cielo para llevarme a casa
Y le dió un último beso y murió
Y le dió su Vincent para que la llevara a rodar


El segundo Ricardo en el que estoy pensando es mi sobrino, que se acaba de graduar de piano y composición en Nueva York. Cuando yo estaba en preparatoria y él tenía menos de 5 años iba con nosotros los miércoles y me pasaba algunos momentos con él.  Siempre ha sido un tipazo como todos mis sobrinos. Mucha gente usa la palabra talento para describirlo, pero a mí no me gusta hablar de talento, que implica una cuestión genética y estática. Me gusta más, y sé que le aplica mejor, la palabra esfuerzo. Por méritos propios el año entrante se va a Europa a hacer maestría.  Recientemente hemos compartido uno al otro algunas películas y soundtracks que nos han gustado. Este es un soundtrack – y película – que nos gusta a los dos, imponente y épico. En la película se habla de viajes espaciales, el tiempo, agujeros negros, y el futuro de humanidad. Para mí esta película trata principalmente acerca de padres e hijos y la manera en la que aún estando lejos en tiempo y espacio hay un vínculo que no se puede cortar, que no termina, que está mas allá de cualquier barrera. Ese vínculo no puede ser descrito o contenido en palabras, ni en otros medios que tengamos al alcance. Pero a veces – sólo a veces – parece que podemos asomarnos un poco a la verdad en ciertas canciones, escritos o historias. Para mí uno de esos ocasiones de presenta claramente en el minuto 2:50 del tiempo de este tema, cortesía del gran Hans Zimmer. Lamento no haberla visto en el cine con el sonido al 100%, como debe de ser.


Y hablando de distancias y tiempo, y de padres e hijos, pasamos con el tercer Ricardo. En este momento, en este lugar donde escribo y vivo, él parece estar muy lejos. Digo parece porque a veces, sólo a veces, lo siento más cercano y presente que antes. Es mi papá, que falleció hace dos años. Está presente cuando veo los detalles que dejó en su casa, como los carriles para que nadie se estacionara mal en la cochera. También está cuando comemos en su casa los domingos, y aunque el lugar donde él se sentaba esté vacío,  nos imaginamos y reímos por lo que diría en ese momento. Está ahí también cuando recordamos su molestia por el desorden, y las discusiones de política o de ciertos países por los que no sentía mucha simpatía, discusiones que siempre tenía que ganar -o si la cosa iba mal, se levantaba de la mesa y ahí terminaba todo-.

Por cierto, me dicen que él también fue motociclista y tuvo su Harley, la misma que terminó en un taller desvalijada. Desde ese momento no volvió a andar en moto.

Recuerdo cómo derivado del golpe en la cabeza que al final de cuentas terminó con su vida a los 84 años de edad, estuvo entrando y saliendo de internamiento en el hospital varias veces, lo que le molestaba muchísimo. Desde el momento que se internaba, ya estaba haciendo planes para salir de ahí. Su fuerte siempre fue la comunicación con  las personas, en especial con las más humildes. Se ganaba a todas las enfermeras o asistentes y les decía “Usted SI me va a ayudar a salir de aquí, no como el que se acaba de ir”. Los hacía reír, los hacía sonrojar y los ponía en aprietos.  Poco a poco  fue mermando por el golpe, tanto en lo físico como en la ubicación de espacio y tiempo. También a nosotros nos insistía que se tenía que ir, y hacía planes del tipo “tú me cargas, tú abres la puerta, y nos vamos”. En las madrugadas se levantaba y nos pedía su ropa y decía “Váamonos”.  Esa instrucción durante toda nuestra vida significó “deja lo que estás haciendo y levántate”. También nos puso en aprietos, pero esta vez tuvimos que negarnos a la orden.  Aún en esos momentos, era genial. Sí lo extraño, pero también lo siento. Igual, de una manera difícil de explicar.

Como dijo el fallecido Roger Ebert, Es algo de Naturaleza Humana.


El último, pero no el menos importante Ricardo, es un gran amigo. Él y su esposa fueron los primeros amigos que tuvimos de recién casados, cuando regresamos a Torreón y no encontrábamos nuestro lugar. Ambos nos ofrecieron su amistad y apoyo e hicieron una gran diferencia en esa época, hace 15 o 16 años. Sin ellos no sé que hubiéramos hecho. Ricardo cargó a mi Regina de bebé con una mano, y la balanceaba en el aire mientras ella sonreía y nosotros, padres primerizos, nos poníamos muy tensos. Ricardo le dio su primer Coca Cola a nuestra hija cuando nosotros no queríamos que tomara nada que no fuera leche en polvo- y por supuesto que no le pasó nada malo-.  Con Ricardo estuve en un concierto memorable de Van Halen en San Antonio, y ambos conocimos ahí la canción “Where Eagles Fly”, que después usamos para echarnos carrilla cuando alguno de los dos “desafiaba” a su esposa. Ricardo se sobrepuso a la desaparición de la empresa que tenía en Torreón y se mudó a otro país y otra ciudad a empezar de nuevo, y lo logró.  Él está pasando por un momento difícil. Está a unos 1,000 kms de aquí.  Es el mejor amigo y papá de unos geniales niños que son amigos de mis hijos, y esposo de una gran amiga y mujer. En este momento no los puedo ver, no puedo estar en su casa, pero mis pensamientos viajan hacia allá, como los de mucha gente que los estima.

Aquí la canción “Where Eagles Fly”, dedicada a Ricardo Buendía.  Está enfrentando una bomba inesperada, igual que su familia.

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